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sábado, enero 19, 2013

El arte erótico en Bolivia se amplía y se diversifica

El erotismo tiene más de un lenguaje, más de una expresión, más de un concepto. El arte erótico contemporáneo es una provocación a los sentidos: el ver, oír, tocar, oler, sentir. Es más, no se limita a la pintura y escultura, como técnicas, sino que aborda las artes visuales como medio para dar a conocer ideas íntimas que desmitifican el uso del cuerpo humano.

La fotografía, el performance, el video arte, las instalaciones, el objeto e incluso la danza contemporánea se convirtieron en nuevos “canalizadores” de artistas que rompen esquemas para mostrar la sexualidad como una experiencia abierta, libre y placentera.

“El arte erótico contemporáneo está mejor argumentado y justificado. Es presentado con libertad y amplitud. El erotismo ya no es visto como algo prohibido y morboso, sino como algo libre y placentero”, dice María Teresa Rojas, curadora e investigadora de arte.

Fue a finales de los 80 cuando se iniciaron movimientos de artistas y se abrieron las puertas de galerías de arte que plantearon y dieron fuerza a este discurso.

En esa época, junto a la revolución femenina, las mujeres fueron vanguardistas en arte erótico contemporáneo.

Entre ellas, Erika Ewel, en 2000, realizó una propuesta íntima en la que se representa en una serie fotográfica tocando diferentes partes de su cuerpo desnudo.

“Me interesa mostrar una visión de la mujer con respecto a su propio cuerpo, cuerpos reales, con rollos, estrías. Qué es lo que uno ve de sí misma y cómo lo ve, sin importarme la mirada del otro”, explica Ewel, artista visual dedicada al dibujo, la pintura, la fotografía y la instalación.

Con un concepto similar, la artista beniana Valia Carvalho presentó una serie en la cual se expone desnuda frente al espejo, mostrándose no como una figura idílica, sino como es una mujer que se asume igual de bella con “imperfecciones”.

En 2010 se llevó a cabo la exposición Hombres: siete artistas, siete miradas, compuesta por 22 obras de Roberto Valcárcel, Galo Coca, Óscar Barbery, Rodrigo Bellott, Eduardo Ribera (Bluebox), Julio González y Alfredo Müller.

La propuesta giraba en torno a la construcción de lo masculino y la estereotipación de la masculinidad, a partir de técnicas como la fotografía, el video arte, la pintura y la escultura.

“Es una muestra que evita clichés y las consabidas recetas. Y, al contrario, nos confronta con nuevas posibilidades estéticas, artísticas y eróticas en torno al hombre visto por el hombre”, explica Varcárcel, pintor, crítico de arte, arquitecto y fotógrafo.

La cochabambina Alejandra Alarcón, quien reside en México, utiliza en sus pinturas al pulpo que, por su textura blanda, mojada, y su forma evoca a los órganos sexuales femeninos y masculinos.

“Siento que el erotismo en mi obra es asexuado, trasciende los estereotipos femeninos, masculinos, humano y animal. Pienso que uno de los poderes de lo femenino radica en lo erótico”, afirma.

El fotógrafo paceño Sol Mateo trabaja mucho con la fotografía y desnudos en situaciones casuales y con personajes oscuros -por llamarlos de alguna manera-, que cuestionan al espectador e invitan a múltiples lecturas.

Es así que considera al espectador contemporáneo como un voyeur potencial. “Con mi obra pretendo detonar el morbo que todos llevamos dentro. Y, claro, al pasar todo por el orificio de mi cámara me convierto yo en el primer voyeurista”, dice.

Entre otras manifestaciones, el año 2011 el artista gráfico e ilustrador Alejandro Archondo presentó la exposición Gráfik Erótik, que muestra el imaginario erótico boliviano en situaciones cotidianas.

Una cholita que coquetea con el heladero, una joven que baja del minibús mostrando su tanga y la de una pareja cuando está en el baño, una orinando y el otro afeitándose, forman parte de su propuesta.

En cuanto al video arte, el cineasta cruceño Rodrigo Bellott presentó una video instalación con pantalla dividida denominada Bajo cuatro cielos descabellados, en la que muestra a tres hombres hipermasculinos entre quienes el autor trata de insertarse, en una búsqueda fallida por ser asimilado en esa esfera de lo varonil.

La artista novel Indra Coronado, quien presentó dos exposiciones sobre erotismo y un estudio al respecto, explica que la intención del artista pesa en la obra. “El desnudo artístico no necesariamente tiene una intención erótica. El artista es quien lleva la connotación”, agrega.

Rojas opina que el arte erótico contemporáneo tiene la virtud de evocar o de mover a la reflexión. Es sugerente, tiene una posición de género, usa elementos que apelan a la imaginación y suele ser fetichista.

El arte erótico provoca los sentidos y saca a la luz imágenes que solían ser vetadas.

“Hoy en día se lee de muchas maneras el erotismo. Tiene que ver con diferentes tipos de estética, con los sentidos”
María Teresa Rojas, curadora