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viernes, septiembre 21, 2012

Recuerdan prostíbulos de Francia en el siglo XIX

Las “maisons closes” (casas cerradas), es decir los prostíbulos, no eran sólo para heterosexuales en la Francia del siglo XIX -su versión más conocida y difundida por la literatura y el arte- sino también para hombres homosexuales que los visitaban sin pudor.

Entre ellos, el huésped más ilustre de los prostíbulos masculinos fue probablemente el escritor Marcel Proust.

El recuerdo de aquellos prostíbulos se evoca en una muestra inaugurada en la galería Au Bonheur du Jour de París, acompañada por un libro catálogo en edición limitada.

Ambas iniciativas sacan a la luz la existencia, a caballo de los siglos XIX y XX, de burdeles donde los homosexuales podían encontrarse con jóvenes dispuestos a satisfacer sus apetitos sexuales, en una sociedad que aún penaba en reconocerlos abiertamente.

La exposición reúne más de 300 testimonios entre fotografías, ilustraciones y escritos inéditos procedentes de los archivos de la Prefectura de Policía.

También hay un texto del poeta estadounidense Edouard Roditi (1910-1992) titulado Hotel de saumon, que cuenta las visitas a una “casa cerrada” para homosexuales, y diversas fotos de felaciones entre hombres.

Según los documentos de la época, en estos burdeles Marcel Proust -entre baños de vapor y sesiones de fustigación- encontró inspiración para algunos pasajes de su monumental novela En busca del tiempo perdido. El escritor, cuenta la curadora Nicole Canet, tenía curiosidad por las fantasías sexuales de los demás clientes.