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lunes, junio 18, 2012

Las probabilidades de morir morir aumentan el día de tu cumpleaños

¿Sabe qué tienen en común la actriz sueca Ingrid Bergman, la mexicana María Félix y el dramaturgo británico William Shakespeare? Se cree que todos ellos murieron el día de su cumpleaños.

Shakespeare falleció el 26 de abril, según algunas versiones, en pleno estado de embriaguez. La famosa estrella de cine sueca, conocida por haber sido la primera actriz en ganar el premio Oscar en tres oportunidades, falleció el 29 de agosto de 1982 después de una larga batalla contra el cáncer; mientras que María Félix, “la Doña” de México, falleció el 8 de abril de 2002, exactamente 88 años después de su nacimiento.

Puede parecer una casualidad pero, de acuerdo con un equipo de investigadores de la Universidad de Zúrich, las posibilidades de fallecer en el aniversario del nacimiento aumentan.

Un estudio publicado en el diario Annals of Epidemiology sostiene que las probabilidades de fallecer el día en el que soplamos las velas se incrementan 14% con respecto a cualquier otra fecha del año.

En un análisis llevado a cabo en 2,4 millones de muertes en un periodo de 40 años, los investigadores concluyeron que el día del cumpleaños aumentaban las estadísticas de muerte por ataques al corazón, derrame cerebral, caída, por suicidios e incluso por la enfermedad del cáncer.

El psicólogo Richard Wiseman sostiene que hay dos posibles explicaciones a esta estadística: la primera es un “exceso de comida y bebida”, como podría haber acontecido en el caso del dramaturgo inglés, que presuntamente bebió unas copas de más en el festejo del día de su natalicio. Y la segunda, un tanto más sutil que la primera, es “lo opuesto al efecto placebo”.

Llegar al cumpleaños

Un enfermo puede “estar al borde la muerte, pero se pone como meta llegar a su cumpleaños”, comenta el experto, quien explica que es un efecto psicológico en el que la mente vence al cuerpo y se derrumba una vez cumplido el objetivo de cumplir un año más de vida.

También está la teoría de que es más probable que las muertes ocurran el día del cumpleaños por razones diversas, como el estrés de hacerse mayor y envejecer o al hacer el balance de la vida o simplemente por comer en exceso o beber demasiado alcohol en la celebración.

En este sentido, las muertes por enfermedades cardiovasculares en este día pueden deberse al estrés, mientras que los suicidios y accidentes pueden suceder por cuestiones sociológicas o psicológicas, o por el exceso de consumo de alcohol, según sugieren los investigadores.

De acuerdo con este estudio, cuantas más velas tiene la torta, más probabilidades existen de morir precisamente el día del propio cumpleaños.

Y es que el riesgo aumenta con la edad y para quienes superan los 60 años esa cifra se incrementa en 18%.

Aunque no se puede controlar la fecha de la muerte, viendo los resultados del estudio, la mejor recomendación que se puede dar es tomárselo con calma y no abusar en las celebraciones. O bien asumir con filosofía que la fecha tiene cierta fatalidad.

Cuantas más velas tiene la torta, más probabilidades hay de morir.

Las personas que madrugan suelen ser más felices
Las personas que se despiertan de forma natural cuando sale el sol y se espabilan incluso antes de tomarse un café cada mañana son más felices y se sienten más satisfechas con sus vidas, según un reciente estudio de la Universidad de Toronto, publicado en la revista Emotion, basado en más de 700 adultos. Además, quienes tienden a acostarse y despertarse temprano duermen mejor, se sienten más alerta durante el día y tienen el sistema inmune más fuerte. Parte de esto sucede porque los trasnochadores tienden a sufrir jet lag social, es decir que su reloj biológico no está sincronizado con el llamado “reloj social”.


Hace un siglo nació el extraordinario Alan Turing
Este 23 de junio se cumplen 100 años del nacimiento de Alan Turing, considerado uno de los padres de la computación. Es el precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la máquina de Turing. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma. Fue director de la sección Naval Enigma del Bletchley Park.

Entre otras muchas cosas, también contribuyó de forma particular e incluso provocativa al enigma de si las máquinas pueden pensar, es decir a la inteligencia artificial.