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sábado, marzo 03, 2012

Un nuevo giro en el misterio de la antimateria

El experimento LHCb del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) publicó la primera observación directa de la ruptura de la simetría materia-antimateria (fenómeno que se conoce en Física como “violación CP”) en las desintegraciones del mesón Bs, es decir, se abre la puerta a la respuesta de por qué la materia ganó a la antimateria.

Según explicó el Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN), se trata de la primera vez que se observa este fenómeno en este tipo de partícula. Hasta ahora se había observado el fenómeno en otra partícula similar, hallazgo que le valió el Premio Nobel a los físicos japoneses Kobayashi y Maskawa en 2008.

La colaboración LHCb, en la que hay grupos de la Universidad de Santiago de Compostela, Universidad de Barcelona y la Universidad Ramón Llull, está diseñada para estudiar la ruptura de la simetría entre materia y antimateria.

Según la teoría, en el Big Bang se crearon iguales cantidades de materia y de antimateria (una especie de réplica idéntica a la materia en todo excepto en su carga eléctrica, que es negativa). Si se hubiera mantenido la simetría, materia y antimateria deberían haberse aniquilado entre sí, pero en algún punto se ha producido una asimetría por lo que la materia “venció” a la antimateria y formó los átomos que componen galaxias, estrellas, planetas y todo lo que existe. Ésta es la teoría, pero los científicos aún no saben por qué. Ahora, LHCb observó por primera vez de forma directa la ruptura de la simetría CP en las desintegraciones del mesón Bs, que contiene en su composición un quark pesado beauty (b) y un antiquark strange (s) –la primera forma la materia ordinaria de la que está compuesto el Universo es básicamente protones y neutrones y las otras dos están formadas por el quark charm (c) y el strange (s), y por los quarks muy pesados como el beauty (b) y el top (t)-–.

Puede verse a simple vista en los datos tomados en 2011 por LHCb cómo el ritmo de desintegración de este mesón y el de su antipartícula difieren en una cantidad del 27 por ciento, lo que supone, según ha señalado el CPAN, una significacion estadística superior a tres desviaciones típicas o sigmas, que los científicos consideran suficiente para mostrar una primera evidencia de esta asimetría.