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miércoles, noviembre 01, 2006

Oruro nació donde antes ya existía un asiento español



Diversas ópticas se esgrimen acerca de la fundación de Oruro. Una de ellas, inscrita en el texto “Oruro 1607, El informe de Felipe de Godoy”, sostiene que la fundación se realizó 70 años después de la llegada de los colonizadores a la región.


“El 1 de noviembre de 1606 —dice— se fundó una villa donde antes ya existía un asiento (es decir una residencia de españoles que no funcionó como centro de una encomienda o repartimiento de indios). La actividad principal de esta población era la explotación minera, igual que la de Porco, Potosí, Berenguela, Salinas de Garci Mendoza (...) La fundación generó mucha polémica, también posterior al evento. La misión e inspección de Felipe de Godoy fue parte de esta controversia”.


En ese contexto, el libro puntualiza: “Según Godoy, la fundación de Oruro se debe a la explotación minera que realizaron residentes en el lugar —uno de ellos fue Diego Alemán— con la ayuda de algunos indios. Un momento decisivo fue el descubrimiento de la veta San Cristóbal por parte de Francisco y Diego de Medrano. Como no tenía capital, permitieron a todos los que querían trabajar la mina con cuenta propia para que de esta manera la mina se limpie y entre en explotación”.


Con la fundación de la Villa de San Felipe de Austria se incorpora un nuevo asentamiento colonial en la red de “pueblos españoles”. “Las poblaciones existentes de importancia se encontraron a más de 30 leguas: la Villa Imperial de Potosí (46 leguas), la ciudad de La Plata (Sucre) (46), la Villa de Oropesa (Cochabamba) (32), la ciudad de La Paz (38) y el puerto de Arica (50). La fundación de la ciudad de Oruro fue el último paso en la repartición espacial, que dio origen a la actual conformación de departamentos en la parte andina de Bolivia”.

Culturas milenarias
Hubo un tiempo en que gran parte del altiplano central de Bolivia, lo que hoy es territorio del departamento de Oruro, fue habitado por culturas milenarias anteriores a los quechuas y aymaras que encontraron los españoles en los primeros años del Siglo XV, de acuerdo con textos divulgados en los últimos días por el Comité Pro IV Centenario.


El historiador Zenobio Calisaya Velásquez habla de una región intersalar donde se tienen vestigios de los primeros asentamientos humanos hace 10.000 años antes de Cristo. Era un paisaje impresionante de islas y llanuras rodeadas por las aguas minerales del legendario Lago Michigan. Su extensión llegaba, al norte, a la población de Paria, parte de Patacamaya y Callapa; al sud, a los salares de Chiguana y Ascotán; al este, a Challapata y Uyuni; y al oeste a las proximidades del Sajama y los salares de Coipasa y Empexa.


El periodista Ángel Torres Sejas habla también de Paria como una importante metrópoli “uru” más antigua que la cultura tiwanacota, aymara y quechua. Allí llegaron los primeros españoles, atraídos por la riqueza mineral de la zona.

Otra visión
La llegada de los españoles a estos asentamientos humanos, primero en afán de conquista y luego atraídos por la riqueza mineral de la zona, originó la creación de villas antes de la que sería luego la actual ciudad de Oruro.


Angel Tórrez Sejas menciona que Juan de Saavedra, al llegar al milenario poblado de Paria, en 1535, fundó allí la primera villa de los españoles en esta región; aunque de este hecho nunca se encontró un acta de fundación, que probablemente fue entregada a Diego de Almagro o se perdió con otros papeles en el retorno de la expedición a Chile.


Algo que está claro es que el motivo central para la fundación de la Villa Real de San Felipe de Austria no fue simplemente el afán de conquista, sino la necesidad de ordenar un asentamiento de intensa actividad minera y, por lo mismo, con bastante número de habitantes.
El día de la fundación, 1 de noviembre, cayó en miércoles, y dos días antes, el 29 de octubre de 1606, fue oficialmente anunciado por un negro de nombre Agustín de Castilla, con el fin de que toda la población se prepare. Como narran varios historiadores, esa jornada, al promediar el día, se celebró una misa a la que Manuel Castro y Padilla, llegó acompañado del Corregidor y Justicia Mayor de la provincia de Paria, el capitán Francisco Roco de Villagutiérrez, los hermanos Medrano y otros personajes destacados en esa época.

De dónde a dónde
El historiador Zenobio Calisaya Velásquez describe que, al fundarse, la Villa Real de San Felipe de Austria abarcaba casi un kilómetro cuadrado de extensión y la zona central era la Plaza Mayor (hoy 10 de Febrero). Ya contaba entonces con 10 iglesias y las calles llevaban nombres particulares como La Calle del Correo, Calle del Tambo de Jerusalén, Calle de la Herrería, Calle de la Harina y otras.


En el morro de Conchupata se hallaba el límite de la Villa Española, concretamente lo que hoy es la calle Caro entre Presidente Montes y La Plata. Ese lugar se denominaba “Boca de la Ranchería”. Allí existía un tambo, y más al norte se erigían las primeras viviendas indígenas.
Dos calles llegaban hasta este lugar: una de ellas era la famosa Calle de la Ranchería (hoy Presidente Montes), donde residían comerciantes, pasteleros, sastres, carpinteros, oficiales, orfebres y demás; muchos de los cuales eran también propietarios de minas en los cerros circundantes. La otra era la Calle Nueva (hoy La Plata), cuyo punto de referencia era la Iglesia y Convento de la Compañía (actual Catedral).


A partir de la Boca de la Ranchería, al extremo norte se ubicaban algunas viviendas de indígenas o mestizos libres que igualmente se dedicaban al comercio y otras actividades. Destacan entre ellos Catalina Jiménez, Inés Paco, Marcos García, Isabel Chura, María Cana, la negra Marina de Canelas y otros.


En la parte de los españoles se destacaban calles como: de San Francisco (hoy Murguía), de San Agustín (hoy Bolívar), de la Compañía (hoy Adolfo Mier), la Calle Real (hoy Junín) y la Calle de Santo Domingo (hoy Ayacucho). No se tiene exactitud de la extensión de la Villa hacia el oeste, pero se menciona a un tal Toribio de Luizaga que tenía su vivienda junto a una fuente de agua en las faldas del Cerro Pie de Gallo, un sitio sagrado que era destinado a rituales antiquísimos en lo que hoy es el Santuario del Socavón y sus alrededores. Hacia el este, se menciona el Fuerte o Cárcel, ubicado en el lugar que hoy ocupa el Mercado Campero y una cuadra después; se habla de la existencia de algunas otras propiedades, probablemente hasta lo que hoy es la avenida 6 de Agosto.

Las iglesias
De los templos se destacan: la Iglesia y Monasterio de San Agustín, a las faldas del Cerro Pie de Gallo; la Iglesia Mayor, donde fue fundada la Villa; la Iglesia y Monasterio de San Francisco, en lo que hoy es el Colegio Bolívar; el Monasterio de Santo Domingo, cuyo nombre mantiene hoy en día; y el Monasterio de Nuestra Señora de las Mercedes, que hoy es el templo de San Francisco. Estas edificaciones estaban ubicadas en la Villa Española, aunque luego se supo de la existencia de San Miguel de la Ranchería, en el lado de los indígenas.


Finalmente, ¿qué sucedía hacia el sud? Se tienen referencias de que más allá de la Calle de San Francisco (hoy Murguía) había una Calle del Juego de la Pelota y otra de los Herradores. Se hace referencia también a una ruta particular que unía la explanada de las inmediaciones del Socavón con la actual zona de Agua de Castilla (de donde se suministraba agua a la población), y un camino desde el Convento de San Francisco (hoy Colegio Bolívar) hasta la población de Challacollo, por entonces pueblo distante de la Villa.


Los primeros años de la Villa estuvieron dedicados al ordenamiento administrativo, social y económico en medio de legalización de concesiones mineras, petición y registro de otras. El auge de las minas en la zona originaron su rápido crecimiento.

Al fundarse, la Villa de San Felipe de Austria abarcaba casi un kilómetro cuadrado.

La zona central era la Plaza Mayor (hoy 10 de Febrero). Y ya contaba con 10 iglesias.

La ciudad se dividía en la Villa Española, en el centro, y el sector de los indígenas